Saturday, 30 Aug 2014

3 Fundamentos para Practicar la Siembra y Cosecha Financiera".©

Por: Dr. Gilberto Medina, Ph. D.

 

“ Mientras la tierra permanezca,

no cesará  el tiempo de la siembra

 y la cosecha...”  Génesis 8:22.

 

“...El que siembra poco, también cosechará poco;

y el que siembra mucho, mucho también cosechará...

( y sólo para aquel que siembra mucho) Dios, quien es el que da semilla al que siembra y pan al que come, proveerá y multiplicará su sementera ( bolso de semilla: billetera), y aumentará los frutos de su justicia, para que puedan estar enriquecidos en todo para toda generosidad...”  ( II Corintios 9: 6,10-11).

 

La generosidad es hija del agradecimiento y la fe.

- Gilberto Medina

La generosidad es hija del agradecimiento y la fe.  La generosidad es cualidad de toda persona quien disfruta una vida libre de las cadenas de la codicia y la avariacia y ha comenzado su gesta de transformación personal liberado de las cadenas de la estrechez.  La generosidad nos lleva hoy a explorar el uso que debemos dar a los recursos que Dios nos ha conferido: tiempo, talentos, tesoro.  Al uso que damos a tales recursos se conoce como mayordomía; una responsabilidad fundamental de todo ciudadano del Reino de Dios por la cual tendremos que dar cuentas ( Lucas 16:2).  En esta ocasión, nos centraremos en el área de las finanzas, mayordomía de nuestro tesoro; dejando para otro momento la mayordomía del tiempo y los talentos.

Ahora bien, de entrada debo reconocer que  nuestra mayordomía no está regida por Wall Street, costumbres culturales, estrategias mercantiles de inversión, ni siquiera por nuestro sentido común sino por los principios que el Rey del Reino ha establecido en las Escrituras.  La ley de la siembra y la cosecha es uno de esos fundamentos que Dios ha establecido para su Reino .

 

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“Haga lo más que pueda, ahorre lo más que pueda, y dé lo más que pueda.”

John Wesley.

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“Las personas buenas, al igual que las nubes, sólo reciben para dar.”

La metáfora del sembrador y la estrategia de la siembra y la cosecha como fundamentos del Reino de Dios son frecuentemente utilizados en las Escrituras.  Tres instancias vienen rápidamente a la memoria. Tres principios al practicar la siembra y la cosecha financiera:

 

I. En primer lugar, la vida diaria del pueblo de Dios.  El contexto agícola de las tierras y tiempos bíblicos se refleja frecuentemente las Escrituras en relación a la práctica de la siembra y cosecha.  La siembra y la cosecha estaban tan al centro de la vida del pueblo de Dios que hablar de ello era hablar de un tema del cual todos entendían, practicaban y se beneficiaban directa o indirectamente.  Era parte de la fibra sociocultural del pueblo de Dios; parte de la vida diaria.

 

La lluvia temprana y la tardía, el calendario, el yugo desigual, la vendimia, la higuera, el espigar, el trillar la cosecha, no poner bozal al buey que trilla, las plagas de langostas, la ofrenda de primicias, la cizaña, el lagar, almacenar el grano, los segadores, y  la comisión evangelizadora que nos envía los campos que están listos para la cosecha son tan sólo un diminuto muestrario de temas y conceptos con los que todo lector de la Biblia reconoce sin problemas; y, todos están relacionados con la siembra y la cosecha de alguna manera.

 

El hecho de que los principios que rigen la siembra y la cosecha estarían perpetuamente involucrados con la vida del ser humano de una manera u otra queda pautado desde el mismo Génesis.  Luego del diluvio, la sentencia divina fue que mientras la tierra permanezca, no cesará  el tiempo de la siembra y la cosecha...”  ( Génesis 8:22).  De hecho, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche, la siembra y la cosecha, son todos parte del plan divino para dar estabilidad al funcionamiento del orden creado.

 

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Es posible dar sin amar, pero es imposible amar sin dar.

-Richard Braunstein.

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II. En segundo lugar, la predicación y enseñanzas de Jesús.  Jesús utilizó las comparaciones de los sucesos y eventos de la vida cotidiana frecuentemente como el marco para sus enseñanzas espirituales.  Su instrumento preferido parace ser la parábola; un breve relato enraizado en la cotidianidad y en nuestro mundo que Jesús utiliza como herramienta para ilustrar una verdad espiritual del Reino de Dios. 

 

 Una de las más importantes es precisamente una sobre la siembra y la cosecha, la parábola del sembrador.  De hecho, el evangelio asegura que si no entendemos esta parábola del sembrador y su siembra nos será imposible entender todas las demás ( Marcos 4:13).  La parábola del sembrador en la cual Jesucristo enseña los pormenores del Reino, Jesucristo es el sembrador que utiliza dos tipos de semillas: personas y el evangelio.  En Mateo, la semilla que Dios siembra en el terreno del mundo son los hijos de luz ( Mateo 13:1-9, 18-23).  En Marcos y Lucas la semilla que Dios usa es la palabra, el mensaje del evangelio, en el terreno del corazón del hombre y la mujer ( Marcos 4:1-20; Lucas 8:4-15).                       

“Nos ganamos la vida con lo que trabajamos, hacemos nuestra vida con lo que damos.”

- Winston Churchill.

III. En tercer lugar, la doctrina apostólica.  La exhortación del Pablo concerniente a la generosidad y mayordomía cristiana del dinero en II de Corintios 9 toma por sentado que la metáfora de la siembra y la cosecha es la mejor manera de entender los principios de mayordomía financiera dentro del Reino e Iglesia de Dios.  Es en este tercer tenor que enarco mi contenido; en la esfera de nuestras finanzas... entendiendo nuestras ofrendas como nuestras semillas.                    

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Generosidad no es darme lo que necesito más que tu,

sino darme lo que tu necesitas más que yo. - Kahlil Gibran

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Nadie evidencia que es realmente nueva criatura en Cristo hasta que se le convierte la billetera.  Lo que hacemos con nuestro dinero es el nivel de testimonio mas concreto en relacion a nuestra nueva vida en Cristo.  Si Jesucristo es el Señor, lo es Señor de todo o no es realmente Señor, ¿Es Cristo el Señor de tu billetera?

 Dios es quien provee la semilla ( dinero de ofrenda) al que siembra (ofrenda) y, al creyente hacerlo, Dios se compromete a  proveer y multiplicar la sementera, es decir, la bolsa de semilla- i.e., billetera- con el propósito expreso de que el creyente pueda estar enriquecido en todo para toda generosisdad y toda buena obra.

En la jornada de renovación personal encontrarás repetidamente el nexo entre la vida interna, espiritual, y la vida externa, material.  La Biblia parece aconsejarnos sobre la necesidad de balance entre ellas.  “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma.”  ( III Juan 2).  Una de los fundamentos del quehacer humano lo es el financiero; la provisión que tenemos disponible para satisfacer las obligaciones que tenemos con el Reino de Dios y  necesidades personales y familiares.  Se hace necesario repensar y renovar el concepto que tenemos del dinero y su función dentro del reino de Dios.  Y, no es posible hacerlo sin considerar el concepto de la siembra-cosecha como princio rector. 

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La siembra-cosecha es el mecanismo divinamente ordenado

para proveer para las necesides del Reino y tus necesidades personales.

 - Gilberto Medina.

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Si bien es cierto que la siembra y la cosecha es importante a nivel de las finanzas personales pues “... el Dios vivo es quien nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” ( I Timoteo 6:17), la verdad fundamental es que la siembra y la cosecha es la estrategia y mecanismo rector de las finanzas del Rieno.  Recuerda: “Dios, quien es el que da semilla al que siembra..., proveerá y multiplicará su sementera ( bolso de semilla: billetera),  y aumentará los frutos de su justicia, para que puedan estar enriquecidos en todo para toda generosisdad...”  ( II Corintios 9: 10-11). 

El el contexto de Corinto, Pablo hace referencia a una ofenda especial que se había dispuesto a levantar para auxiliar a los creyentes pobres de Jerusalén ( Hechos 20:1-6; Romanos 15:25-29; I Corintios 16:1-4).  Para esa necesidad del Reino, el apóstol está plenamente convencido que Dios es quien provee la semilla ( dinero de ofrenda) al que siembra ( ofrenda).  Al  creyente sembrar-ofrendar, Dios se compromete a  proveer y multiplicar la sementera, es decir, la bolsa de semilla- i.e., billetera- con el propósito expreso de que el creyente pueda estar enriquecido en todo para toda generosisdad y toda buena obra. La siembra-cosecha es el mecanismo divinamente ordenado para proveer para las necesidades del Reino.

“Por placer se hace el banquete, el vino alegra a los vivos y el dinero es respuesta para todo.”   Eclesiatés 10:19

 

Uno de los errores del sembrador de hoy en día es la noción de que la persona que siembra debe hacerlo con la actitud de no esperar cosecha.  Se llega al extremo de cumplabilizar a aquel que siembra esperando su cosecha tal y como lo enseñó Jesús y Pablo ( Lucas 6:38; II Corintios 9:6, 10-11).  La práctica de sembrar sin esperar cosecha es una falacia que existe sólo en la mente de quien no conoce los procederes del Reino, las promesas de Dios y quien no tiene una remota idea de la vida agrícola, el contexto vivo de donde se toma la metáfora de la siembra-cosecha.  ¿Conoce usted a algún agricultor que prepare el terreno y siembre por mero entretenimiento?  ¿Conoce a algún sembrador que decida comprar semilla simplemente para malgastarla en una siembra sin cosecha?  Al contrario, quien siembra tiene expresa y clamamente su intención; recibir la cosecha, volver a sembrar, y  repetir el ciclo que garantiza su sobrevivencia y provisión.

 

Amado lector/a... Deseo durante las próximas semanas tomarte de la mano y con sincero corazón pastoral que compartiré sencilla y claramente lo que a mi parecer son diez verdades fundamentales, los diez principios que rigen la ley de la siembra y la cosecha financiera. Adquiérelas en su totalidad leyendo el Capítulo 7 de nuestro libro "Transformación: 7 Claves para una Vida Renovada". Cómpralo hoy en nuestra tienda virtual o llamando al 773. 789. 0866.

 

 

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